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Gnero Licda. Liza Fendt Octubre, 2012 La autodeterminacin, la cultura y el instinto materno. Recientemente se ha dado una discusin en nuestros medios, con respecto a si las mujeres tenemos o no instinto materno. El origen de la discusin es un pequeo reportaje realizado a la sociloga Mara Florez-Estrada, en el cual ella afirma que No existe una maternidad natural, ni un instinto maternal ni paternal; son instituciones construidas para sacar adelante a las nuevas generaciones. http://www.nacion.com/2012-08-18/AldeaGlobal/Maria-Florez-Estrada---No-existe-una-maternidad-natural-ni-instintiva-.aspx Estas afirmaciones generaron una respuesta de parte de Victor Hurtado Oviedo, ensayista, quien ofreci evidencias a favor de la existencia biolgica de mecanismos que aseguran la sobrevivencia de la especie, denominados instinto materno. http://www.nacion.com/2012-08-23/Opinion/El-instinto-materno-existe.aspx Las biologa ha demostrado que los seres humanos no somos criaturas especiales creadas en el vaco, somos mamferos. Se ha demostrado tambin que los mamferos cuentan con conductas innatas cuya funcin es asegurar la sobrevivencia de la especie. Sera improbable que nosotros, los seres humanos, no contramos con ese acervo de conductas que permiten a la especie reproducirse y mantenerse en el tiempo. Pero estas conductas, que podran clasificarse como instinto materno, estn mediadas por el lenguaje, la inteligencia, la cultura, y muchos otros elementos que nos diferencian de otros mamferos, por lo que no podra afirmarse que el instinto materno genera conductas compulsivas, al contrario, genera inclinaciones que varan de un individuo a otro por la influencia de muchas variables humanas. El aporte de la sociologa en esta discusin es menos riguroso, en el sentido de que tiene como objetivo final demostrar que cualquier ser humano, puede realizar de manera aceptable las tareas que aseguran la sobrevivencia de la especie. Y sobre la base de este hecho indiscutible, se niega la existencia del instinto materno. La agenda ideolgica est clara, pero las conclusiones alcanzadas carecen de rigor cientfico, debido a que se parte del anlisis anecdtico de un nico caso de un sujeto que sufre de un trastorno de identidad y asume tareas de madre con relativa eficacia, para negar la existencia del instinto materno. Aqu vale la pena hacer una observacin, quiz el tema sea mejor abarcado desde la psicologa, la cual es capaz de reunir variables culturales, individuales, biolgicas y circunstanciales, adems de introducir el elemento fundamental que ha brillado por su ausencia en esta discusin, el papel que juegan las emociones en el proceso de crianza. Es un tema que los aportes realizados hasta el momento desechan, porque para ser aportes cientficos (masculinos) ignoran por completo lo emocional (femenino). Las tareas que aseguran la sobrevivencia de la especie son bastante bsicas y tanto hombres como mujeres y hasta algunos nios han asumido dichas tareas con xito a lo largo de la historia humana. El hecho de que las mujeres cuenten con un conjunto de instintos bsicos no quiere decir que un hombre, razonablemente inteligente, no pueda realizar esas mismas tareas con eficacia. De manera que contar con instinto materno, no es indispensable para hacerse cargo de la guarda y crianza de los nios. Y es que, ah es donde la discusin se vuelve estril. Porque las Ciencias Sociales argumentan que el instinto materno es una construccin social-cultural que obliga a las mujeres a asumir exclusivamente las tareas de la maternidad. Y ah radica el error, el instinto materno (cultural o biolgico) inclina a las mujeres a realizar esas tareas, pero no las obliga y la sociedad se ha construido, bien o mal, alrededor de esa inclinacin. El problema aparece cuando la sociedad otorga a las tareas maternales y al instinto materno, valores de inferioridad que atentan en contra de su existencia. El problema no es que las mujeres se dediquen a criar a sus hijos, el problema es que mientras tanto, los hombres construyeron un sistema que no integra la reproduccin como un valor fundamental social y econmico. Lo ms interesante de la discusin es que Mara Flores Estrada prefiera negar un hecho biolgico en lugar de investigar a fondo el hecho social de que la maternidad ubica en posicin de inferioridad a la mujer. El problema es sin duda social, no biolgico. La mujeres no podemos negar que nacimos con tero, ovarios y glndulas mamarias, pero quisiramos que la sociedad tomara ese hecho como lo hace la naturaleza, como un elemento de valor fundamental para la sobrevivencia de la especie, aunque no el nico que nos hace valiosas. De igual manera, los hombres son quienes la naturaleza ha designado para engendrar a los hijos, pero esa no es la nica tarea que los define y les brinda valor en la sociedad. Indudablemente es un problema social, el hecho de que una mujer dedicada a sus hijos y sin medios de sobrevivencia financiera, sea fcil presa del poder financiero de su pareja. La mujer queda en una posicin de indefensin y dependencia, pero no debido al instinto materno, debido a la equivocada valoracin que la sociedad y los hombres, hacen de las tareas reproductivas de guarda y crianza. El instinto materno existe, pero no agota la gama de actividades, intereses y destrezas de las mujeres. La mujer se encuentra en esa condicin por las construcciones sociales que desvalorizan la maternidad, y por la forma en que se establecen las relaciones de poder entre el gnero femenino y masculino, no por la existencia del instinto materno. Negar el instinto materno es algo as como querer extirparse el sistema respiratorio porque se pueda uno resfriar! El mercado ha fallado en valorar las tareas de guarda y crianza, por lo que su costo financiero y econmico ha llevado a las mujeres a renunciar a la funcin maternal. El costo econmico de ser madre es elevado desde lo profesional e individual y es por ese motivo que cada vez se tienen menos hijos en las sociedades desarrolladas y se deben construir incentivos econmicos para promover la maternidad. Adems de crear condiciones que hagan posible la maternidad en igualdad de condiciones materiales y profesionales, es tiempo de que la sociedad reconozca el valor biolgico de la maternidad y la familia, pues la crianza de los seres humanos no se ha dado nunca en el aislamiento femenino, se ha dado en el entorno familiar y social. El aporte de las Ciencias Sociales debera centrarse en ir construyendo un nuevo modelo social que brinde el valor adecuado a las tareas de guarda y crianza de los hijos, promoviendo que los individuos elijan asumirlas con todo inters y dedicacin personal y profesional, y no como si fueran tareas inferiores. Que puede ser ms importante para un grupo humano, que la guarda, crianza y educacin de sus futuros miembros? Si as fuera, las mujeres que eligen ser madres de manera exclusiva seran valoradas y recompensadas por el valor fundamental de su funcin, pero adems las mujeres que deseen combinar otras tareas profesionales, con la maternidad tendran la posibilidad de hacerlo sin prdidas profesionales o financieras. Y seguramente entonces, muchos hombres tambin valoraran la posibilidad de asumir esas tareas. Se trata entonces de construir una sociedad ms femenina, que valore lo femenino, no de negar la realidad biolgica. Como indiqu anteriormente, falta un elemento fundamental cuya ausencia, en esta discusin, es muy significativa. Me refiero al papel del vnculo emocional en el proceso de socializacin y su importancia en la sobrevivencia de la especie. Contenido dentro del instinto materno, estn las emociones que cementan el vnculo entre madre e hijo, es el primero vnculo del nio que luego le permite establecer otros con su padre y dems miembros de la familia y la sociedad en general. Como seres humanos, sentimos amor cuando tenemos un hijo y ese amor es parte de lo que nos hace protegerlo y cuidarlo hasta que pueda valerse por si mismo, y an despus de ese momento. Ese amor inicia con la madre pero no es exclusivo de ella, basta con haber tenido un vnculo para poder establecer otro, por lo que claro est, es posible que una persona cualquiera que adopta a un nio, pueda cuidarlo tan bien como lo hara su madre y no solo, no hace falta negar el instinto materno para explicar esto, sino que hay que basarse en l, en lo extendido que est entre todos nosotros para explicar porque vivimos en sociedad y no solos. Claro que el instinto materno no es el nico mecanismo mediante el cual los seres humanos podemos sobrevivir, pero existe y es DEFINITIVAMENTE FEMENINO y negar su existencia, no es liberar a las mujeres, es negar la importancia de su naturaleza en el destino de la humanidad. Lstima que en este momento histrico, tantas mujeres crean que deben dejar de serlo para ser valiosas. Yo dira que la sociedad solo puede mejorar si empieza a invertir y valorar mas lo femenino. De manera que hay que poner de lado la inagotable e irrelevante discusin acerca de si existe o no el instinto materno. Lo que tenemos que discutir es la importancia de la tarea de nuestra reproduccin como especie y cuales son los mejores mecanismos socio-econmicos para promover nuestra existencia en el largo plazo. Esta tarea es para las ciencias sociales, las cuales podran asumirla si dejaran de discutir de biologa.
 
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Gnero

La formacin de los hombres y la iglesia.

Licda. Liza Fendt

Agosto, 2011.

Muchas y variadas han sido las reacciones que gener el discurso del Obispo en esta minima aldea. Creo que el discurso sirvi para poner al pas entero a reflexionar sobre el tema. Lo ms interesante del discurso de la iglesia, es la completa omisin y desatencin a los valores morales de los hombres. Si la Iglesia dedicara, 20% de lo que dedica en reprimir a las mujeres, en formar a los hombres, nuestra vida sera del todo distinta.

An recuerdo aquel curso de primera comunin en el que el sacerdote indic a las nias de 8 aos que no deban andar por ah enseando el ombligo. A lo que de inmediato algunas nias se preguntaron que haba de malo con sus ombligos! Pero el sacerdote nunca dijo nada del obligo de los hombres, ni de su tica, ni de su sexualidad. No deberamos sorprendernos las mujeres, pues la iglesia ha sido siempre una institucin de hombres donde el poder es solo para ellos, por eso demanda siempre sumisin de las mujeres. Pero es posible para las mujeres desarrollar su espiritualidad en un medio que las define como el origen del mal, seres inferiores, que deben ser observados y juzgados constantemente? Creo que este es el fondo del asunto. La iglesia del siglo 21 debera estar dedicada y preocupada por el desarrollo espiritual de los seres humanos. En lugar de hacerlo, la iglesia sigue dedicada a elaborar y mantener una serie de reglas de vida rgidas que son un instructivo superficial y limitado acerca de cmo vivir para llegar al cielo, pero con cumplir con esas reglas se da realmente el desarrollo espiritual? Peor an, como es posible que las reglas espirituales varen segn gnero? Es Dios quien discrimina por gnero? Tiene gnero el espritu?

 
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CAMBIO EDUCATIVO-CAMBIO CULTURAL.

LICDA. LIZA FENDT

GNERO

MAYO, 2011

Es tema de actualidad noticiosa la poca calidad de la educacin pblica costarricense. Este rezago educativo es sin duda una dolorosa piedra en el zapato del pas. Entre todos los dficits mencionados, que van desde el razonamiento lgico hasta el uso ms bsico del idioma, se encuentra tambin el dficit en la formacin de valores. De la formacin de valores se habla contantemente cuando se refiere al tema de la moral y del crecimiento de la violencia y del crimen. Sin embargo, el problema de los valores es an ms profundo y abarca el problema de gnero y de la formacin cultural que se reproduce en nuestro medio. Claro est, en el tema de los valores, el esfuerzo debe darse desde la familia y desde el centro educativo. Pero que sucede cuando los valores en la familia son el foco inicial de corrupcin? Nuestra formacin cultural genera las estadsticas ms espeluznantes del pas.

 
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Gnero

El valor econmico de las habilidades femeninas.

Abril, 2011.

Licda. Liza Fendt.

 

Hace ya muchos aos que el movimiento femenino inici el largo proceso de buscar igualdad de oportunidades para hombres y mujeres. Sin embargo, a pesar de los inmensos avances que se han visto en este campo, la situacin real y cotidiana de las mujeres sigue estando limitada por una desigualdad fundamental que aunque es generada por lo biolgico y lo cultural parece ser totalmente imposible de resolver. Las mujeres, al formar una familia, suelen asumir una actitud tradicionalista que implica adoptar actividades especficas. Ejemplos de algunas de estas actividades que no son obvias tienen que ver con crear un ambiente especfico en el espacio de hogar, esforzarse por mantener relaciones sociales, fraternas, comunitarias y familiares sanas y cercanas, gestin de actividades y espacios recreativos adecuados y otras actividades que son relativamente intangibles y sin embargo resultan valiosas para la sana evolucin de la vida familiar. Como sucede con otras actividades tradicionalmente femeninas el valor de estas actividades es desconocido o ignorado y difcil de especificar, sin embargo generan beneficios tangibles para la familia.

 
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